Experiencias de estudiantes internacionales en PUCPR

Vicente Ibáñez González

Estudiante de Periodismo, Publicidad y Relaciones Públicas de la Universidad CEU San Pablo de Madrid, España

(agosto – diciembre 2015)

Mi experiencia en Ponce y en la Pontificia Universidad Católica de Puerto Rico fue maravillosa desde el primero hasta el último de mis días. Llegar desde un país tan lejano de Europa puede asustar al principio, pero yo llegué con una ilusión tremenda de conocer la isla, la cultura y su gente.

Desde el primer momento tanto María Reyes como la Dra. Enid Miranda hicieron de la Oficina de Relaciones Internacionales nuestra casa, ayudándonos y solucionándonos encantadas cada problema y cada quebradero de cabeza. En cuanto a lo académico, todos los profesores, alumnos de Administración de Empresas y miembros de la Asociación de Comunicaciones (ACOM) me acogieron con mucha alegría y simpatía, como a uno más, lo que me permitió integrarme rápidamente y participar y ayudar en sus muchos proyectos que llevan a cabo. Estudiar en Puerto Rico me ha servido mucho para ver cómo es el mundo de las comunicaciones al otro lado del Atlántico y ampliar mi visión a una más global y mejorada. Las clases, muy amenas y productivas, con muchos trabajos en grupos que fomentan el trabajo en equipo.

Hablando de la cultura puertorriqueña, puedo decir a ciencia cierta, que son las personas más amables, generosas, alegres y felices que he conocido en los muchos países que he visitado. Este carácter ha hecho de mi día a día una experiencia única. La comida criolla (que ha hecho que aumente alguna que otra libra), su música, sus playas espectaculares y sus ríos y paisajes maravillosos han hecho de estos meses algo inexplicable.

Solo me queda animar a todos los estudiantes de la PUCPR a que se vayan de intercambio si pueden, porque no se van a arrepentir. Y agradecer a todas y cada una de las personas que han hecho de este intercambio una de las mejores experiencias de mi vida, que han hecho de Puerto Rico mi segunda casa, y de mí, un boricua de corazón.

© 2016 Vicente Ibáñez


Natalia Quintero Flórez

Estudiante de Enfermería de la Universidad Pontificia de Salamanca, España

(enero – mayo 2015)

Soy Natalia Quintero Flórez y tuve la gran suerte de realizar un semestre académico en la Pontificia Universidad Católica de Puerto Rico. En enero de 2015 comenzaba esta aventura, viajé desde España, para ser exactos desde la Universidad Pontificia de Salamanca, como estudiante de tercer año de Enfermería.

Los primeros días como todos los comienzos, no fueron fáciles, mentiría al decir que fue así, la diferencia horaria, el clima y el choque cultural hacían su trabajo, pero poco a poco, con el paso de los días, de esos paisajes tan bellos y de vuestra gente tan acogedora y especial hice de mi nuevo espacio un hogar, de desconocidos mi nueva familia y de la cultura puertorriqueña toda una experiencia. Tuve la oportunidad día a día conocer gente no solo de la isla sino de muchos rincones del mundo, con sus culturas y sus maneras de vivir, que de repente se mezclaron en un mismo sitio, dándole valor al hecho de estar allí. La universidad se encargó de que no solo yo, sino los demás estudiantes extranjeros nos integráramos a la perfección y de que la Oficina Institucional de Relaciones Internacionales (OIRI) fuera el sitio de encuentro en nuestras horas muertas entre clases, haciendo que tantos cambios nos resultaran menos difíciles y que confiáramos en ellos a la hora de necesitar cualquier cosa.

A pesar del miedo y las millones de dudas que sentí al saber que iría de intercambio a un sitio tan lejos de España, tenía claro que esos meses allí, serían no solo una oportunidad para conocer otra cultura y descubrir una isla tan bella, sino que también hacían parte de un crecimiento como estudiante, como profesional y como persona.

Hoy, no me arrepiento del tiempo que pasé allí, solo tengo palabras de agradecimiento para todos los puertorriqueños que conocí y con los que tuve la oportunidad de coincidir y compartir, ha sido una de las mejores experiencias de mi vida, he conocido gente muy especial, de esas que se quedan para siempre en tu recuerdo, he descubierto paisajes espectaculares y profesionalmente he podido ver otra perspectiva de la enfermería.

Un año después, solo me queda aprovechar este momento para dar nuevamente las GRACIAS y con mayúsculas a la Dra. Enid Miranda y a María Reyes, sin vosotras esta experiencia habría sido imposible, también, a todas aquellas personas con las que fui inseparable estos meses, vosotros habéis hecho que el primer semestre del 2015 fuera inolvidable porque finalmente no son las personas las que hacen los viajes, sino los viajes los que hacen a las personas.

© 2016 Natalia Quintero


Luciano Besada Chong

Estudiante de Economía y Finanzas de la Universitá Cattolica del Sacro Cuore, Italia

Ser un estudiante de intercambio en la PUCPR

(enero – mayo 2015)

Describir mi experiencia en Puerto Rico, sobretodo como estudiante de intercambio, es vivir de nuevo todo lo bueno que vi y que hice. Tendría demasiado que escribir y estoy seguro que una página sola no alcanzaría.

Para una persona que llega desde muy lejos, que no conoce nada o nadie de la isla y que solo carga las ganas de empezar su nueva aventura, el primer lugar que te hace sentir mejor (o almenos te da conforto) es la universidad. Es ahí donde encontré las personas que aún hoy son mis grandes amigos, allá encontré las personas que me apoyaron tanto en mi estadía y que, seguramente, encontraré de nuevo cuando regrese a mi querida isla.

Contando sobre la vida universitaria en la PUCPR, tengo que decir que es totalmente diferente de lo que es la realidad en Milàn. Hablando sobre el campus se nota la grande diferencia de espacios, una universidad muy grande, lleno de jardines y donde riesgas de llegar tarde en clase porque (como me pasó) no calculas bien la distancia entre los departamentos. No era solamente una diferencia de estructura sino tambien de mentalidad y estilo de vida. Donde los otros estudiantes reconocen rápido que eres extranjero porque no hablas español o porque lo hablas con un acento diferente (o como lo pienso yo que no hablaba un español “cantado”) y donde en clase se siente que los profesores están ahí para ayudar y no solamente enseñar el curso.

El semestre que lleguè (de las Justas) éramos pocos de intercambio, fue mejor para mí que tuve la suerte de conocer aùn mas la realidad de la isla y vivir como realmente hacen los boricuas. Desde la comida (especialmente el arroz con habichuelas), pasando por las clases y llegando hasta las ceremonias donde presencié tengo que admitir todo fue una aventura. Como toda nueva aventura no fue fácil en los primeros días, sobretodo cuando sabes que estás en la otra parte del mundo y que en tu país tus padres aún duermen cuando tú ya estas desayunando. Todo esto, personalmente, no fue un motivo para querer regresar o para sentirme solo; al contrario es asi que me di cuenta que el calor afectivo que solo los boricuas saben darte es espléndido.

Como estudiante de intercambio miraba todo con ojos nuevos y conocí muchas personas que, aunque parecia raro, sabían poco de Italia o Europa. Es desde ese momento que me di cuenta que la oficina de intercambio de la universidad estaba haciendo un grande trabajo, no era solo recibir estudiantes extranjeros sino también dar esperanza a todos aquellos que quieren conocer el mundo afuera de la Isla del encanto. Simplemente tengo que decir que nunca dije adiás a mia isla y decir gracias a la oficina de intercambio porquè: Es gracias a ellos que los estudiantes pueden abrir aùn mas su mentalidad. Es gracias a ellos que el mundo entero puede saber que, aunque pequeéa, Puerto Rico existe y que no tiene nada que ver con Costa Rica. Es gracias a ellos que en Milán y Salamanca saben lo hermoso que es vivir en la isla. Es gracias al trabajo de la Dra. Miranda, de Maria y de todos los que trabajan en la oficina que harán de la PUCPR una de las más hermosas universidades donde estudiar.

Y sobretodo es gracias a ellos que tuve la mejor experiencia de mi vida.

© 2016 Luciano Besada